sábado, 25 de agosto de 2007

Ideas subyugdas

Si en el asunto se desea innovar, no podemos seguir bajo los mismos objetivos de todas las ideas que hemos escuchado como proyectos a lo largo de nuestras vidas.

Al parecer, las ideas que han prevalecido en el tiempo, y logran la tan afanada legitimidad de la sociedad son las que piensan por y para ella, de una manera trascendente y estable, las que le prometen el mayor orden posible, o más bien dicho, estabilidad.

No es un supuesto, pero perfectamente se puede inferir que el hombre es un ser que busca la tranquilidad, la paz, la plenitud, estar cómodo consigo mismo y con los demás. Es por esto, que todas las ideas que tienen como fin, proyecto, meta a cumplir, logran aceptación, y legitimizan como validad, como una alternativa para lograr la tan anhelada felicidad social, y por supuesto, individual.

El ser humano deposita sus esperanzas en lograr esta satisfacción, plenitud y paz consigo mismo y con los demás, llamaremos a este estado de catarsis, felicidad. Esta será la definición que tomaremos para este tan discutido concepto.

Puede plantearse un camino propio para lograr una felicidad sin considerar al resto, quizás por esto muchas religiones (orientales en especial) logran esta afluencia, individuos que quieren ser felices consigo mismos. “si estás bien contigo, estarás bien con los demás”. Es válido, un camino que a mi parecer es en extremo individualista, aunque se defiendan de esta característica, ya que la misma connotación de la palabra individualismo no es muy positiva que se diga, ya que, por lo general se concibe al hombre como un ser social, el hombre bueno es el que es bueno para con lo demás, y son lo demás los que le otorgan este titulo de aparente nobleza. Bueno. El punto es que se está evadiendo en parte a la sociedad en su conjunto, el individuo es una isla en ella, que pone énfasis en su persona para lograr este estado de catarsis. En esencia es a eso lo que se aspira con esos métodos para alcanzar la felicidad, la catarsis.

Otros empeñan su vida causas netamente sociales, serían el hermano gemelo de los individualistas, estos aparentes idealistas que sueñan con propósito común, que supuestamente nos hará felices, y se fundan bajo los preceptos de igualdad, fraternidad y la tan cuestionada, libertad.

Obviamente que buscan el reconocimiento, pero no indagaré en las causas que los motivan para lograr dicho fin, ya que siento que es paja molida, que son seres débiles, incapaces de sujetarse a sí mismo, y necesitan la aprobación de su medio externo inmediato para sentirse aprobados. Se hacen llamar altruistas, pero también les gusta el término bueno. “hay hombres que luchan un día…”. No son más que unos hijos de puta.

Unos terceros individuos son mezcla de ambos. Presuponen que el individuo es ser social, que necesita del resto, pero plantean que no todos tienen el mismo concepto de felicidad, que no a todos el mismo objeto les causará la denominada catarsis, y prefieren convivir en paz, en una vida social marcada por el individualismo. Individualismo social quizás podríamos decir que es la doctrina que siguen muchos demócratas, liberales, y cosas por el estilo. Esos que nunca se juegan el pellejo, y que aman la palabra consenso, acuerdo, mayoría, contrato, conversación, mesa de diálogo, representatividad, bienes social e individual, y la tan manoseada: progreso.

Y este es el punto; el progreso, es esta maravillosa palabra la que manosean todos, el progreso será alcanzado por tal o tal vía, con éste método traeremos el paraíso a la tierra, donde hombres, mujeres, niños, ancianos, animales, parapléjicos, empresarios, sacerdotes, cafiches, punks, micreros y artistas podamos vivir en PAZ.

Pero cuál es la idea?, se necesita imponer un fin, el humano necesita esta constante búsqueda para poder seguir viviendo, la vida al parecer, bajo estos conceptos, es un constante soñar.

Si se desea innovar, se debe hacer algo que no nos permita soñar, que no nos permita cree, algo que no sea colectivo, los colectivismos sociales están manoseados, se necesita una idea que no parta del supuesto de que el hombre será feliz en relación a demás, si no de que el hombre puede sujetarse a sí mismo, ser el constructor, el artífice de su destino y de su vida misma, material y/o ideal.

Se debe romper con las connotaciones establecidas, crear una nueva concepción de la ciencia y de la filosofía, y dejar de lado los términos antiguos y reemplazarlos por otros nuevos, o más aún, ir más allá, y derribar el significado de estos para concebir unos propios. Se puede decir que nos amenaza una incomunicación. Pero quién la desea si cada uno va a sujetarse a sí mismo?, asociarse con quién le dé la gana y no con quien una estructura le obligue?

Es complicado el asunto, muy imposible, pero si una idea así puede surgir de las ideas ya existentes. Por qué va a ser tan difícil que esta misma se materialice?

miércoles, 15 de agosto de 2007

Género posmo.

Hombre y mujer, en principio, somos iguales; tenemos similares deseos, buscamos las mismas cosas, satisfacemos las mimas necesidades, y de una relación esperamos por lo general, lo mismo: cariño, comprensión y compañía. Si la conjugación de estos tres factores es armoniosa, de seguro se observará una linda relación de pareja, en la cual, el sexo jugará un papel complementario, y no será el centro del asunto… a no ser de que sea una relación netamente carnal y sin afectividad de por medio (a veces una de las partes experimenta ciertos sentimientos, pero por lo general, no son de carácter mutuo en este tipo de relaciones), ya que se presupone, que este tipo de seres no está buscando estos tres factores, y sólo desea satisfacer el deseo por el complemento del cuento.

Desde hace algún tiempo, vengo escuchando el argumento de las señoritas que se denominan a sí mismas lesbianas (o bisexuales en algunos casos), que para entablar una relación de carácter amoroso, prefieren hacerlo con una persona de su mismo género, ya que los “hombres” (obsérvese que para referirse a “ellos” usan un tono de voz que denota desagrado) sólo piensan en sexo, sexo y más sexo.

Este argumento me parece absurdo, ya que si bien, aparentemente los hombres se “entregan” más fácil que las mujeres, es porque éstas últimas están determinadas culturalmente (en nuestro contexto al menos) a ser más recatadas, disimuladas, pulcras, y con su mente alejada de la libido, etc. Y todas esas características que parecen pertenecer a nuestras abuelas (a las que tengan una vieja cuica como abuela eso si!). Si las mujeres se entregan tan ligeramente como lo hacen los hombres, son catalogadas de maracas, putas, perras, inmundas, cualquiera, y muchos otros apelativos, cosa que no sucede con los hombres (en realidad esto ha cambiado un tanto en los últimos años, pero se debe más al avance en lo que es materia de igualdad de oportunidades entre ambos géneros; pero curiosamente, a pesar de que la mayoría de las feministas plantean que tanto hombres como mujeres somos iguales, en materia de sentimientos, el asunto varía, cosa que me parece realmente patética y carente de sentido).

Pero en materia de sentimientos, impresiones, sensaciones, quizás hasta de esencia somos lo mismo. Nuestras capacidades intelectuales no están marcadas por el género, ni mucho menos por factores culturales, que son los que creo que influencias directamente en nuestra de forma de relacionarnos socialmente.

Aún así, existen diferencias, surgidas a raíz de la interacción entre la mente y el cuerpo. El segundo determina fuertemente a la primera, ya que esta debe asumir cuales son sus capacidades físicas, y eso de por sí debe dejar ciertas llagas en lo que es formas de pensar y todo eso.

Si se dice que hombres y mujeres sentimos de distinta manera, de verdad pienso que eso influenciado por la interacción a lo largo de la vida (en especial durante la etapa del crecimiento) de estos dos parámetros del individuo.

En fin, lo que no entiendo, es que como algo tan serio, como el, elegir con quien (o con cuál género) entablar una relación sentimental puede ser decidido por el descarte “no quier a alguien caliente, ah! Los hombres son más calientes, mm, las minas igual están bien, aah,. Me hago lesbiana” uuh, cómo ¿!. Los niveles a los que llega la superficialidad y la búsqueda de identidad en este mundo posmoderno.


El asunto, es que lo que se debe combatir son estas absurdas diferencias creadas por la cultura, de carácter apolíneo, y no enrolarse en esa irracional lucha de sexos con esos pseudo-argumentos de “Porque los hombres son así y las mujeres así”

lunes, 13 de agosto de 2007

Poder/Violencia

El poder es el lenguaje de la política. Nada nuevo, cientos de pensadores y no tan pensadores han dicho lo mismo, desde diversas áreas y, para el caso, no importa demasiado, la cosa es que se juega con el poder. A pesar de que hay algunos personajes que intentarán blanquear siempre los objetivos de la política hacia el bien común, en la práctica y en mucha teoría el bien común es la tarea secundaria, la primera es obtener el poder y luego conservarlo. La concertación es un ejemplo bastante bueno.

La política tiene otra gracia, el ejercicio de su poder depende de un factor que entre más democrático el sistema de gobierno, más se intentará ocultar, pero siempre, siempre, permanece, aún cuando se hace gala de lo contrario. El factor es la violencia.

Sobre todo si analizamos la política desde un punto de vista sistémico (pero no sólo así), el poder es el lenguaje con el cual se entendería a nivel de estructura el sistema político, pero con la violencia oculta o no, extendiéndose sobre todas las personas que forman el pueblo dominado por aquel sistema y dispuesta a ser utilizada por este poder cuando sea necesario. Sin embargo, de esta misma forma se entiende el poder como la amenaza latente de la violencia, por lo tanto, cuando ésta es utilizada el poder desaparece, el órgano se ve cuestionado por personas que no se han subyugado a la dominación del régimen, es decir, de alguna forma ha perdido poder sobre ese grupo humano, pero le queda la violencia, el reducir aquellos individuos al polvo si es que es conveniente para la conservación de éste. A pesar de eso, difícilmente podría acabar con todos aquellos en que algún momento se le oponen o intentan liberarse del poder opresor, por lo que, siempre quien gobierna utilizará la violencia en contra de individuos que componen y soportan el armazón gobernante.

Por otro lado, las personas, nosotros no tenemos mayor poder a nivel de estructura social, quien crea ciegamente en la democracia tiene menos poder aún, pues sólo mantiene una lógica que en nada beneficia a la sociedad en su conjunto. Ahora, si no tenemos mayor poder para intervenir, por definición tenemos algo, tenemos la violencia. Carentes de poder, sólo quedaría la violencia, la posibilidad de arriesgar el cuerpo, cuerpo que está marcado desde el nacimiento por las formas de dominación vigentes en la correspondiente época. No le queda a la población más que el ejercicio del contrario de la moneda del poder, sin embargo, se corren muchos riesgos. Desde que en una negociación posterior a una etapa de protesta, no se haga nada más que entrar en un juego de continuidad con las políticas dominantes y que, en el fondo, no provoque nada al poder sino que, por el contrario, contribuya a que se haga más fuerte; Hasta que el uso de la violencia produjese contradicciones irreconciliables entre la masa de personas que ocupan el mismo campo, es decir, que debiesen actuar en conjunto, ambos sectores, como huérfanos de poder suficiente.

Por eso creo necesario el actuar hasta las últimas consecuencias, pero no como si la violencia nos llegara y no supiéramos que hacer con ella, como algo que nos dominara a la vez, sino sabiéndola herramienta, sabiéndola nuestra como uso legítimo de la falta de poder, del abuso de un lado de la moneda en contra de las personas que carecemos de forma de combatirlo, que hasta ahora no hemos podidos percatarnos que ante un poder exageradamente extendido, tenemos respuesta y legítima.