sábado, 1 de septiembre de 2007

De educación popular.

Personalmente, con esto abandono cualquier pretensión de verdad (que por lo demás ha de ser inexistente), creo que la educación (instrucción) popular, si bien no inútil es, a lo menos, insatisfactoria.

Estimo, primero que todo, que la falta de educación es un serio problema, que genera, perpetúa y agranda las diferencias existentes en las sociedades. Sin embargo, lo esencial no será nunca el dotar de una instrucción básica a los que se encuentran desfavorecidos, en cuanto a posibilidad de educarse. Puesto que, en las actuales condiciones (como también en toda la época moderna), el día a día provocará un desgaste y una desconfianza en el sistema educacional (formal y/o informal) de mayor relevancia que lo que la intervención periódica podría hacer, es decir, los deseos de recibir educación, junto a las posibilidades que supuestamente ésta abriría, sucumbirán casi inevitablemente a las necesidades más inmediatas e, incluso, a los intereses familiares que puedan estar depositados sobre quienes reciban dicha educación. Debido, a que la brecha educacional viene de generaciones anteriores a la que se vería beneficiada, es difícil que haya una comprensión por parte de quienes “gobiernan” la familia de la relevancia de la educación y, es más, yo tampoco lo comprendo completamente. Es decir, si dependo exclusivamente de mi trabajo para alimentarme, preferiría obviamente conseguir uno, antes que educarme, luego, si estoy toda mi vida trabajando sin descanso para la subsistencia preferiría que mi hijo me ayudase, ya sea, a obtener los medios con menos esfuerzo o a conseguir un “bienestar mayor.” Por otro lado, visto algo más periféricamente; ¿En cuánto contribuye la instrucción al real mejoramiento de las condiciones de vida de la población en general? Supongo, sólo supongo, que no en mucho, pues las condiciones se mantienen iguales, lo que cambian son ciertas herramientas que permiten alcanzar un relativo mejoramiento de las condiciones de vida, pero que no mejoran, a nivel general, nada.

Se me dice constantemente que este tipo de instrucción va acompañada de una serie de otros valores, que junto a esta formación básica contribuiría a desarrollar individuos críticos dentro de las comunidades con mayores problemas. Si es así no es en absoluto desechable, mas sí (vuelvo a decirlo), insuficiente o insatisfactorio. Suponiendo en un caso ideal que, superando el primer problema (la falta de confianza de los mismos educandos en ésta) se logra el objetivo fundamental, la formación de individuos críticos. De qué forma se enfrentarán a un mundo (sobre todo pensando en el mundo laboral, una vez terminada o no la educación obligatoria) que, básicamente, no ofrece alternativas, menos a quienes dependen más directamente del salario, de una forma terroríficamente probable, con la resignación o con la marginación.

En definitiva, la necesidad de educar no se detiene ahí, no es de esperar que cualquier revolución se de sola, en la medida que las conciencias de a poco se vayan poniendo a un “mismo nivel” (por lo demás arbitraria y nebulosamente consensuado). La idea de la instrucción igualitaria se da hace mucho más de un siglo, sin resultados sustanciales. Incluyendo ciertas ideas que lleven a generalizar una conciencia, difícilmente se conseguirá algo. Si no se abre las sendas para una utilización efectiva de los conocimientos sobre la necesidad de la justicia, la igualdad, la libertad, etc. Es carente de sentido y, más aún, conserva el tipo de relaciones que se dan en la sociedad, es decir, si no se desestabiliza consciente y constantemente el tipo de sociedad, tendremos que seguir esperando un despertar que, probablemente, llegue con Cristo y esté escrito en el Apocalipsis. No se necesita todavía unos doscientos años de generación de conciencia, no se puede aguardar si es que algo se quiere lograr, más bien sería la hora de asumir responsabilidades y arriesgarse un poco más, más allá de la satisfacción personal que la educación popular propicia. Si es que de verdad se quiere lograr algo, creo yo que ésta es insuficiente, como también los intentos desestabilizadores, por su inconstancia quizás o por una serie de motivos (que no detallaré aún), pero que los hacen ver como meros incidentes o actos “vandálicos.”

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Si es muy cierto es hora de encontrar resposables, de darnos cuenta que no es suficiente, que cada vez estamos mas carentes en todo. Si, por que recuerdo ( una cosa simple y a las vez preocupante) cuando yo estaba en la básica(como anécdota) que uno salía de cuarto básico aprendiendo a leer relativamente bien, pero ahora miro a mi alrededor, en la vida real y me encuentro con pequeños que estan en octavo y su comprensión lectora es pésima ( disculpen mi sermón pedagógico lingüistico, me puse la camiseta), cosa que que realmente es una lástima por que si no hay buena base, pienso yo, ¿que tipo de futuro tendran mas adelante?
Es una tarea de todos arreglar esta situción...principalmente de nosotros los futuros profesores.

manufiestos dijo...

Me parece interesante y un tanto nihilistamente pesimista la reflexión, lo cual lo encuentro totalmente valorable y entendible... Lo único que puedo criticar, y con esto no creas que sólo escribo para criticarte jaja, es que el término "Educación popular" justamente, al menos lo que yo me he adentrado, hace referencia a un sistema educativo anti-instructivo, y que por tal no busca los objetivos, y por ende no usa las metodologías, tradicionales de la educación Chilena... La educación popular es un modelo alternativo que plantea que el educar es una relación social fundamentalmente basada en el afecto, el compromiso y la construcción horizontal de conocimiento... No apela a entregar jóvenes instruidos al mundo laboral, ni mucho menos, sino más bien la concreción de relaciones intersubjetivas basadas en lo popular y en la autorealización de la propia realidad de los jóvenes de escasos recursos.

Sería interesante poder seguir discutiendo sobre el tema

Y buena idea el blog, para ir tomando un poco de color de sociólogos

Saludos
MaNu

Jorsh dijo...

qué hací acá reculiao?

Munhti dijo...

Pero, tampoco cambia nada. El hecho de nombrarlo "anti-instructivo" no me dice nada, las posibilidades de apropiación del mundo por parte de los que han participado en la educación popular (suponiendo que la construcción de lazos y todos los propósitos, sean lo suficientemente efectivos) son muy bajas, puesto que quienes permanecen en un rol de "controladores" (una clase media profesional y emprendedora, que de a poco mejora su condición social), lo ejecutan tan bien, que pareciera que no hay más alternativa que lo que hacemos. Por tanto, quienes dependen de manera más exclusiva del salario, tienen menor capacidad para oponerse a los mecanismos de represión. Así, yo creo que el rol es de nosotros los jóvenes, demostrar que no es lo único que se puede (ni se debe) construir. Mientras antes mejor.